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viernes, 11 de abril de 2014

El cerebro no está programado para leer o escribir


Seguramente el título es algo confuso, pero aquí les cuento cómo fue que llegué a ello.

Tengo una asesorada que estudia cognición musical y su trabajo propone la idea de que existe relación entre los procesos de lecto-escritura de la música y del lenguaje natural. Hemos escrito un par de artículos al respecto que esperamos se publiquen en breve, pero mientras hacíamos comentarios a su tesis, en un párrafo le escribí la siguiente nota: recuerda que el cerebro no está evolutivamente programado para leer y escribir. 

Ella me conoce bien y por supuesto ha leído mis escritos tanto científicos como mi blog, así que nunca imagine que ese comentario nos llevara a una explicación fascinante que ahora me permito compartir con todos ustedes.

“El cerebro procesa el aprendizaje, incluyendo el proceso de lecto-escritura, ¿cómo me dices que no está evolutivamente programado para ello?”

El proceso evolutivo ha llevado a las especies a adquirir diferentes habilidades, mismas que han llevado miles de años para hacerse parte del sistema, y con ello, conquistar una estructura cerebral que la comande.

La visión por ejemplo, es una victoria que ha llevado mucho más tiempo que el desarrollo del lenguaje. Cada triunfo evolutivo es un proceso de adaptación, el cual implica distintos de prototipos que parece nunca llegan al producto final, pues la naturaleza hace ajustes dependiendo del ambiente, y aunque a veces damos por hecho que nacemos con nuestras fabulosas capacidades, ha de comprenderse que no todas ellas tienen un complemento genético.

Ese es el caso del proceso de la adquisición de la lecto- escritura, no es algo que ni siquiera ontogénicamente se presente desde el momento de nacer,  pues los niños requieren al menos entre 4 y 6 años para comenzar la adquisición del proceso, y muchos más años para consolidarlo.

Pensemos en términos de historia de la evolución humana, el lenguaje es un proceso que requiere de la audición para el reconocimiento diferenciado del alfabeto del idioma materno, y eso implicó que el desarrollo de la audición, y probablemente, los primeros rasgos acústicos fueron medio-ambientales, lo cual permitió comenzar a diferenciar los distintos sonidos como la lluvia, el canto de los pájaros o sonidos de animales salvajes, que con muchos años y esfuerzo, llevaron a la conquista del lenguaje, el cual a su vez,  es un trofeo del homo sapiens.

El desarrollo de la visión se calcula en 600 millones de años en los vertebrados, muy a la par de la audición. Si pensamos en el calendario cósmico que Carl Sagan nos dio para ubicar la vida en la tierra, podremos darnos cuenta que el lenguaje surgió más o menos en el mes de noviembre y la lecto-escritura, que implica la integración de signos a nivel visual y su relación con de los sonidos del alfabeto, (ver el sonido del lenguaje) pensemos que surge alrededor de diciembre...
 
Los bebés puedes escuchar a través del medio dentro del vientre materno, aunque la audición en un medio aéreo es distinta al medio acuático, a los pocos días de nacido, el bebé es capaz de reconocer ruidos, aunque no los diferencia, y comienza poco a poco el proceso de diferenciar los sonidos del lenguaje, para comenzar su preparación para emitirlo, repetirlo y finalmente comenzar a hablar y mantener conversaciones, si esto es culturalmente estimulado.

Lo mismo deberá suceder con el proceso de la lecto escritura, es por ello encontrar personas que saber hablar, pero no leer y escribir. Este paso, exige que sea estimulado y la razón es simple, el surgimiento de la lecto- escritura, no fue una habilidad compartida por todos, solo unos cuantos tenían acceso al aprendizaje y desarrollaban la habilidad, el grueso de la población no tenía acceso al alfabeto, a los libros o a la escritura.

Con la llegada de la imprenta de Gutenberg, mayor cantidad de personas podían tener acceso a los libros, siempre y cuando pudieran pagarlos… así que pasaron muchos años antes de que la lecto-escritura se hiciera un aprendizaje con acceso libre entre la población, pero digamos que esto sucedió en el último minuto del 31 de diciembre en el calendario cósmico, por ende, el cerebro no tiene la práctica suficiente para desarrollarlo sin ayuda.

Lo que mi alumna y yo estamos explorando, es que las vías que el cerebro tiene para el lenguaje, materno son compartidas para el lenguaje  musical, (pues ese si es un proceso que hemos compartido por muchos miles de años, por eso nadie nos enseña a mover las caderas cuando escuchamos tambores), son compartidas por la lecto-escritura, pero lo hacen ajustándose a esta nueva habilidad.

Es por ello que cuando un niño tiene dificultades en la adquisición o consolidación  del proceso de aprendizaje escolar, recomendamos a los terapeutas pensar en pasos de bebé, finalmente a la especie humana nos ha llevado miles de años aprender y nunca nos detenemos.

!Gracias querida Valeria Galván Celis por tan interesante debate!, tu pregunta me hizo recordar que no todos vemos lo mismo, por eso siempre aprendo algo de ti:)

Referencias:

Lamb, T., Collin, SP., Pugh, Jr., E. (2007) Evolution of the vertebrate eye: opsin photoreceptors, retine and eye cup. Nature reviews Neuroscience, 8, 960-976.

Masterson, B., Heffner, H., and Ravissa, R. (2005) The evolution of human hearing. The Journal of the Acoustical Society of America. 45, 966

Wright, S. (1931) Evolution in Mendelian populations. Genetics. Disponible en: http://www.ncbi.nlm.nih.gov/pmc/articles/PMC1201091/pdf/97.pdf

viernes, 4 de abril de 2014

La programación cerebral


No hay nada más fascinante que escuchar las conversaciones de mi esposo y sus colegas cuando hablan sobre problemas de programación. El lenguaje de programación permite a cualquier equipo capaz de responder a dicho código, hacer las cosas tan fabulosas que nos hacen comprarles, mirarles o jugar por horas con ellos, prácticamente nos hacen adictos.

Una tarea simple, como aceptar un clic sobre un botón o el toque sobre una pestaña, implica largas cadenas de operaciones que permiten a los equipos tener contacto con el usuario, para ello, los programadores hacen cada vez más sofisticadas las cadenas secuenciales, enlazadas en órdenes lógicas que le dicen al sistema qué hacer, cuándo hacerlo y qué responder si acaso el usuario no ha hecho algo correctamente. Es lo que llaman los publicistas equipos inteligentes.

Las charlas me deleitan porque me permiten imaginar la cantidad de secuencias lógicas que realiza el cerebro desde el momento en que dos células comienzan a darle forma, hasta el momento en que se desconecta. Tareas tan simples aparentemente, como abrir los ojos cada mañana, implicarían miles de líneas de códigos, pues requieren de informar al sistema que músculos se han de emplear, los patrones de apertura, el reconocimiento de que los ojos están cerrados, pues si están abiertos obviamente no puede haber una tarea que implique abrirlos, y sé que esto suena hasta estúpido, pero las enfermedades motoras permiten reconocer que esa secuencia debe ser reconocida. Se ha atribuido al cerebelo junto con el cuerpo calloso esa tarea, pero como sea, dicha secuencia debe ser escrita.

Como tenemos dos ojos, éstos se han de abrir en coordinación, y una vez abiertos, reconocerán la luz, las formas, y enviarán señales para comenzar la toma de decisiones diarias.

Si han observado los esquemas de toma de decisión o sistemas bayesianos, agreguen a todo ello el lenguaje de programación y podrán imaginar las miles de conexiones que hace el cerebro.  Si fuera sólo ello, podemos decir que Henry Markram va a pasar años y años construyendo un cerebro y lo logrará antes de morir; pero el verdadero reto no es construir las secuencias, el problema es que dichas secuencias deben adaptarse para responder ante el ambiente, por lo que son sistemas abiertos en constante evolución.

Aquellos que sólo leen sobre los estudios neurocientíficos publicados en la prensa poco especializada, caen fácilmente en la idea de que existe una estructura para cada acción. Ramón y Cajal estudió casi cada espacio del cerebro, y aun en aquellos años, encontró que el cerebro se adapta a las necesidades. Tal vez soy una entusiasta de la plasticidad cerebral y en algunas décadas se descubrirá que es un error, pero en ciencia aprendemos y re aprendemos todo el tiempo. Como bien me ha enseñado mi amiga Irina Pechonkina, la verdadera  tarea  no es aprender, sino des-aprender para con ello lograr la adaptación.

Las tareas de programación implican hacer consiente las secuencias necesarias para ejecutar una tarea, en cognición se llama a ello meta cognición, yo lo explico de manera simple, es la capacidad de decir cada pequeña tarea y secuencia para ejecutar una acción.

El cerebro debe programar no sólo la relación entre neuronas, sino entre moléculas, genes, y hasta bacterias, debe responder a un ambiente que no cambia sólo por el clima, sino por el tipo de juguetes que empleamos, las palabras que escuchamos, la cultura y demás circunstancias que rodean a un sistema que genera líneas infinitas de secuencias que nos permiten hacer tareas que parecen simples.

Los estudios actuales muestran que existe el ADN del ADN, lo cual me lleva a recordar aquellos años en que trabajé intensamente para comprender a Wittgenstein que hablaba de un lenguaje del lenguaje al que llamó meta lenguaje, y cuando uno lograba comprender el concepto, alguien con un tono de perversidad le aventaba a uno un libro sobre la mesa en el que Wittgenstein explicaba el meta-meta lenguaje.

No piensen que he perdido la idea que da origen a este escrito, si regresamos  a la tarea de abrir los ojos por la mañana, pensemos que a veces los ojos se abren lentamente, porque al reconocer la cantidad de luz en la habitación, se sabe que es hora de levantarse, pero ¿y si hay un ruido que produce un estado de alerta?, los ojos se abrirán y buscarán la fuente de ruido, en ocasiones se abrirán por con cuidado pues estamos acostados con la cara sobre la almohada… no se olvide que a veces se olvida quitar los lentes de contacto, lo cual succiona la humedad del ojo y abrirlos es complicado.

La idea no es imaginar todas las posibles circunstancias, pues seguro existen N menos 1, sino pensar que las secuencias no siempre son claras, como la orden original fue escrita, existen muchas circunstancias que deben ser consideradas.

A veces, los colegas de mi esposo le dicen que quiere reinventar la rueda, pero él, en su búsqueda por la eficiencia logra quebrar los comandos de programación y salirse con la suya. Me pregunto si eso ¿no es  lo que hace el aprendizaje?, y de ser así, porque debemos decirle a todos  el cómo y que debe aprender, en lugar de permitirle que adapte sus acciones al ambiente, pues al final, no siempre podrá aplicar las secuencias aprendidas.

En este sentido, los niños con trastornos en el neurodesarrollo, nos enseñan que reconocer las secuencias que llevan a cabo para las tareas y el porque las llevan a cabo incorrectamente, a veces porque no reconocen la tarea, o parte de la secuencia es errónea, y al final aprenden que la meta es el objetivo, y no la repetición del error.

Sé que es necio decir que el cerebro funciona como una computadora, pero hasta el momento, la tecnología ha enseñado mejor a los equipos, de lo que muchas escuelas han logrado con los educandos. No culpo a los maestros, ni siquiera  a los diseñadores curriculares por no salir de la caja e innovar. En teoría se aprende de los errores, pero parece que en Educación, aun no se reconoce el error, así que el sistema sigue enviando señales de que algo se ha hecho mal, pero no olvidemos que los niños tienen el derecho de aprender, a su manera, pues existe una programa evolutivo creado para ello.